
Mirando al cielo
descubrí una paloma,
y el sol la acarició.
Pero ella no quiso;
no quiso mirarlo
porque no le quería,
porque no le amaba.
Sin embargo el sol
buscaba su amor;
buscaba con tesón.
Se los veía solos,
solos los dos.
Pero se murieron;
él se murió de pena,
y ella de calor.
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